Eran las 10.30. Era un viernes nublado y frío. Yo me había levantado con muchas ganas de viajar y como Rodrigo siempre está dispuesto a viajar, ni lo dudé. Lo llame y le comenté del baucher, el se encargó de llamar a la Secretaría de Turismo de Villa General Belgrano para averiguar si lo podíamos utilizar. Y así fue. A la hora y media estábamos en viaje.
No me van a negar que los viajes que te toman por sorpresa no son los mejores, no?
Durante el camino, a unos 40 km. de Pergamino se me ocurrió llamar a una pareja amiga para invitarlos a pasar el finde con nosotros. No teníamos la certeza de que irían a aceptar pero lo intentamos, y ellos aceptaron. El auto rebozaba de gritos y aplausos de mi parte.
Esta vez voy a dejar a un lado la parte en que relato todo lo que hacemos durante las 6 horas de viaje y voy a ir directo a la llegada. A las 18.30 ya estábamos transitando las calles de Villa General Belgrano. Directamente nos dirigimos a la Secretaría de Turismo para arreglar lo del baucher. Como ya era de noche decidimos ir de una escapada al supermercado y luego a las cabañas. Estas quedaban bastante alejadas de la ciudad. La ruta no está iluminada así que era una boca de lobo. El último tramo eran alrededor de 7 cuadras de tierra, desviándose de la ruta. Por un momento pensamos: ¿a donde estamos yendo? ¿qué será esto?. Pero valió la pena; después les cuento porque.
La dirección de las cabañas Tierras Altas es Walter Dotzauer y H. Palacios (Barrio 4 Horizontes). Si tienen un mínimo conocimiento de Villa General Belgrano van a entender el mapa.
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Ubicación GPS: 31º 57` 09, 92" S
64º 32` 51, 02" O
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La vista que ofrecen es increíble; la inmensidad de las montañas cubren todo el horizonte.
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| Viste desde el interior de nuestra cabaña. |
Nos instalamos alrededor de las 21hs. A eso de las 23hs. fuimos al centro a comer algo. Hacía mucho frío y no andaba nadie, casi todos los lugares estaban cerrados así que decidimos entrar al restaurante "Peñon Del Águila" a cenar algo.
Cuando salimos fuimos a una estación de servicio ubicada en la entrada del centro de Villa a esperar a nuestros amigos. Llegaron a la 1 y nos fuimos directo a la cabaña. ¡Hacía un frío terrible! Una vez en ella miramos charlamos un rato con la compañía de una cervecita y la tele.
Al otro día nos despertamos a las 9 y nos estaba esperando en la puerta de la cabaña un desayuno espectacular. Café con leche, facturas, tostadas... y con la vista hermosa que teníamos no podíamos pedir más. Luego fuimos a recorrer el centro y a eso de las 11 nos dirigimos a La Cumbrecita. Además, nos habían comentado que tal vez ese fin de semana iba a caer la primer nevada del año.
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| Peatonal - La Cumbrecita |
A pocos km. de la Villa en dirección a La Cumbrecita, la neblina ya colmaba la ruta y la vista que teníamos era mínima. Cuando llegamos estaba comenzando a nevar. ¡Imagínense nuestra alegría!
Comenzamos a caminar por la peatonal y nos dirigimos a Peñón Del Águila, un parque temático centroeuropeo en el que se pueden realizar actividades de montaña como rapel o tirolesa. Además hay un restaurante en donde la gastronomía es típica alemana y suiza, también la vestimenta que utiliza la gente que trabaja en el lugar.
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| Peñón Del Águila: ¡ todo nevado! |
En el restaurante que nombre anteriormente almorzamos algo calentito porque estábamos congelados, y de paso aprovechamos para calentarnos al lado del fuego del asador (yo deje las medias y las zapatillas al lado porque ya no sentía los pies jaja). Luego de una hora volvimos a la parada del trensito para regresar a La Cumbrecita y de ahí retomar el camino hacía Villa General Belgrano.
A la noche fuimos a cenar a Il Rouscello, un restaurante italiano ubicado en las afueras de la Villa. Es un lugar agradable y cálido, y la atención es muy buena. La única contra es que es un poco caro. Los platos que pedimos fueron goulasch, lasagna y ravioles. En su facebook van a poder ver fotos del lugar. Luego de cenar dimos una vuelta por el centro y nos volvimos a las cabañas porque al otro día teníamos que levantarnos temprano para emprender el regreso.
A la mañana volvimos a despertarnos con otro desayuno increíble y enseguida nos despedimos de este hermoso lugar y nos fuimos al centro a comprar regalos. Luego fuimos a almorzar a "Café Rissen", ubicado en pleno centro. Pedimos lomitos completos. Sinceramente nunca comí unos lomitos tan ricos, tan grandes y a tan buen precio. Pagamos $39 cada uno pero era para dos personas y tenía de todo. Es más, como sobro tanto los hicimos envolver y los comimos en el viaje de vuelta.
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| Café Rissen |
A las 20.30 ya estábamos en Pergamino contandolés a nuestras familias el fin de semana que disfrutamos de una manera diferente...








