18 ago 2011

Una escapada a Villa General Belgrano

Digamos que fue un viaje imprevisto. Teníamos un baucher para 2 personas pero jamás hubiésemos imaginado que lo utilizaríamos aquel fin de semana.
Eran las 10.30. Era un viernes nublado y frío. Yo me había levantado con muchas ganas de viajar y como Rodrigo siempre está dispuesto a viajar, ni lo dudé. Lo llame y le comenté del baucher, el se encargó de llamar a la Secretaría de Turismo de Villa General Belgrano para averiguar si lo podíamos utilizar. Y así fue. A la hora y media estábamos en viaje.

No me van a negar que los viajes que te toman por sorpresa no son los mejores, no?

Durante el camino, a unos 40 km. de Pergamino se me ocurrió llamar a una pareja amiga para invitarlos a pasar el finde con nosotros. No teníamos la certeza de que irían a aceptar pero lo intentamos, y ellos aceptaron. El auto rebozaba de gritos y aplausos de mi parte.

Esta vez voy a dejar a un lado la parte en que relato todo lo que hacemos durante las 6 horas de viaje y voy a ir directo a la llegada. A las 18.30 ya estábamos transitando las calles de Villa General Belgrano. Directamente nos dirigimos a la Secretaría de Turismo para arreglar lo del baucher. Como ya era de noche decidimos ir de una escapada al supermercado y luego a las cabañas. Estas quedaban bastante alejadas de la ciudad. La ruta no está iluminada así que era una boca de lobo. El último tramo eran alrededor de 7 cuadras de tierra, desviándose de la ruta. Por un momento pensamos: ¿a donde estamos yendo? ¿qué será esto?. Pero valió la pena; después les cuento porque.

La dirección de las cabañas Tierras Altas es Walter Dotzauer y H. Palacios (Barrio 4 Horizontes). Si tienen un mínimo conocimiento de Villa General Belgrano van a entender el mapa.

Ubicación GPS: 31º 57` 09, 92" S
                             64º 32` 51, 02" O

 La vista que ofrecen es increíble; la inmensidad de las montañas cubren todo el horizonte.


Viste desde el interior de nuestra cabaña.

Nos instalamos alrededor de las 21hs. A eso de las 23hs. fuimos al centro a comer algo. Hacía mucho frío y no andaba nadie, casi todos los lugares estaban cerrados así que decidimos entrar al restaurante "Peñon Del Águila" a cenar algo. 
Cuando salimos fuimos a una estación de servicio ubicada en la entrada del centro de Villa a esperar a nuestros amigos. Llegaron a la 1 y nos fuimos directo a la cabaña. ¡Hacía un frío terrible! Una vez en ella miramos charlamos un rato con la compañía de una cervecita y la tele.

Al otro día nos despertamos a las 9 y nos estaba esperando en la puerta de la cabaña un desayuno espectacular. Café con leche, facturas, tostadas... y con la vista hermosa que teníamos no podíamos pedir más. Luego fuimos a recorrer el centro y a eso de las 11 nos dirigimos a La Cumbrecita. Además, nos habían comentado que tal vez ese fin de semana iba a caer la primer nevada del año. 

La Cumbrecita se encuentra a 1450 msnm. en un pequeño valle de las Sierras Grandes de Córdoba. Es un pueblo peatonal de estilo centroeuropeo, es decir, que no se permite el ingreso con vehículos y todos los recorridos están previstos para ser realizados a pie. La Cumbrecita y sus alrededores fueron declarados Reserva Natural de Uso Múltiple.

Peatonal - La Cumbrecita

A pocos km. de la Villa en dirección a La Cumbrecita, la neblina ya colmaba la ruta y la vista que teníamos era mínima. Cuando llegamos estaba comenzando a nevar. ¡Imagínense nuestra alegría!
Comenzamos a caminar por la peatonal y nos dirigimos a Peñón Del Águila, un parque temático centroeuropeo en el que se pueden realizar actividades de montaña como rapel o tirolesa. Además hay un restaurante en donde la gastronomía es típica alemana y suiza, también la vestimenta que utiliza la gente que trabaja en el lugar. 


 

Peñón Del Águila: ¡ todo nevado! 

En el restaurante que nombre anteriormente almorzamos algo calentito porque estábamos congelados, y de paso aprovechamos para calentarnos al lado del fuego del asador (yo deje las medias y las zapatillas al lado porque ya no sentía los pies jaja). Luego de una hora volvimos a la parada del trensito para regresar a La Cumbrecita y de ahí retomar el camino hacía Villa General Belgrano.

A la noche fuimos a cenar a Il Rouscello, un restaurante italiano ubicado en las afueras de la Villa. Es un lugar agradable y cálido, y la atención es muy buena. La única contra es que es un poco caro. Los platos que pedimos fueron goulasch, lasagna y ravioles. En su facebook van a poder ver fotos del lugar. Luego de cenar dimos una vuelta por el centro y nos volvimos a las cabañas porque al otro día teníamos que levantarnos temprano para emprender el regreso.

A la mañana volvimos a despertarnos con otro desayuno increíble y enseguida nos despedimos de este hermoso lugar y nos fuimos al centro a comprar regalos. Luego fuimos a almorzar a "Café Rissen", ubicado en pleno centro. Pedimos lomitos completos. Sinceramente nunca comí unos lomitos tan ricos, tan grandes y a tan buen precio. Pagamos $39 cada uno pero era para dos personas y tenía de todo. Es más, como sobro tanto los hicimos envolver y los comimos en el viaje de vuelta.

Café Rissen
A las 20.30 ya estábamos en Pergamino contandolés a nuestras familias el fin de semana que disfrutamos de una manera diferente...

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